La nueva ruta de la seda. La estrategia de China para conectar con el mundo
– Jaime González Alba –
A través de su ambiciosa Iniciativa de la Franja y la Ruta, la República Popular China busca transformar la antigua Ruta de la Seda en una red global de comercio, tecnología e influencia geopolítica
Desde una perspectiva histórica, La Ruta de la Seda fue concebida como una red de intercambios comerciales y culturales que llegó a conectar China con el resto del mundo durante siglos. Desde la dinastía Han en adelante, esta extensa red de rutas tanto terrestres como marítimas no solo facilitó el comercio de productos tales como la seda, las especias y la porcelana, sino que además propició el intercambio de un sinfín de ideas, dogmas religiosos y diversas tecnologías. Sin embargo, con el paso del tiempo, las rutas fueron perdiendo importancia debido a cambios en las dinámicas económicas globales o al desarrollo de nuevas vías marítimas. Ya en el siglo XXI, China ha recuperado esta idea bajo otra forma de concepción: la iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés).
Dicha iniciativa, proyectada en 2013 por el actual presidente de China, Xi Jinping, busca expandir y modernizar el legado de la antigua ruta mediante un monumental proyecto que conecta a China con diversas regiones del mundo a través de redes, ya no solo marítimas o terrestres, sino también digitales. Lo que se busca no es solo revitalizar el comercio global, sino también proporcionar a China una estrategia para consolidarse como el actor central en la economía mundial, y, por ende, de la relaciones internacionales. A través de la financiación de múltiples infraestructuras masivas, la BRI permite conectar regiones estratégicas de Asia Central, Europa o África, permitiendo así abrir nuevas oportunidades para el comercio y la cooperación y amplificando el alcance de la ya mencionada conectividad histórica en términos económicos, tecnológicos y estratégicos.
¿CÓMO FUNCIONA?
El núcleo fundamental de esta iniciativa radica en dos ejes que reflejan a su vez la magnitud y la ambición del proyecto: la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI.
El primer eje mencionado, es decir, la Franja Económica de la Ruta de la Seda, busca conectar China con distintos puntos europeos a través de una extensa red de corredores terrestres que atraviesan tanto Asia Central como el Cáucaso y Europa Oriental. Dichos corredores incluyen un conjunto de iniciativas de construcción que van desde redes ferroviarias de alta velocidad hasta modernas autopistas y diversas zonas altamente industrializadas. Uno de los proyectos más destacados dentro de este marco es el Corredor Económico China-Europa, que ha sido capaz de reducir de manera significativa los tiempos de transportes de mercancías entre las ciudades chinas y los principales centros logísticos europeos. como el de Duisburgo, en Alemania.
Concretamente, cabe señalar la línea ferroviaria Yiwu- Madrid, una ruta que se extiende por más de 13.000 kilómetros, convirtiéndose así en el trayecto ferroviario más largo del mundo. Otro ejemplo es el Corredor Económico China-Pakistán, que mejora el acceso del Gigante Asiático con el Océano índico, reduciendo así la dependencia de rutas comerciales más largas y transformando a la propia Pakistán en un nodo crucial de la red comercial regional. Sin embargo, el impacto de todas esta iniciativas está generando multitud de tensiones geopolíticas y económicas, en especial en áreas donde las potencias compiten por la influencia.
Además del eje terrestre, la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI constituye el segundo punto clave de la iniciativa china. Dicho eje permite conectar regiones estratégicas clave del Sudeste asiático, África o Europa a través de distintas inversiones en puertos y rutas marítimas que se han convertido en esenciales para el comercio y la seguridad energética (muchos de esos puertos son puntos críticos para el transporte de petróleo).
Puertos como el de Gwadar en Pakistán, Djibouti en el este de África o el de Hmabantota en Srilanka son un claro reflejo de la magnitud del proyecto, sin embargo, generan ciertas preocupaciones por posibles deudas excesivas y tensiones geopolíticas
Junto a a estos dos pilares, la Ruta de la Seda Digital busca ampliar la conectividad tecnológica mediante redes 5G, cables submarinos o proyectos de ciudades inteligentes, liderados por multinacionales como Huawei. A través de todo ello se intenta promover el desarrollo de regiones en crecimiento, pero también plantea discrepancias a cerca del excesivo control y vigilancia por parte de China, sobre todo con el auge de la ya conocida inteligencia artificial.
PUNTOS FLACOS Y BROTES VERDES
No obstante, la ambición de la BRI no está exenta de desafíos y críticas. Además de las acusaciones de diplomacia de la deuda, la sostenibilidad ambiental de los proyectos también se encuentra en el punto de mira. La construcción de infraestructuras a gran escala, como presas, carreteras y puertos, a menudo ha tenido impactos negativos en ecosistemas locales, sobre todo en el continente africano. Por ejemplo, algunas obras han desplazado comunidades y amenazado la biodiversidad en áreas protegidas, lo que ha generado resistencia en ciertos sectores de la sociedad civil. A raíz de estas críticas, China ha intentado incorporar sin mucho éxito criterios de sostenibilidad en sus proyectos, priorizando tecnologías verdes e iniciativas con menor impacto ambiental.
Desde un prisma geopolítico, la BRI ha sido capaz de reconfigurar algunas de las dinámicas internacionales. Por un lado, ha permitido fortalecer la posición de China como un actor clave en la economía global, conectando regiones estratégicas y ampliando su paraguas de influencia. Pero, por ptro lado, ha generado tensiones con países como Estados Unidos o la India, quienes perciben el proyecto como una amenaza a su propia influencia mundial y regional. En respuesta, se han lanzado proyectos alternativos como el Global Gateway de la Unión Europea y la iniciativa Build Back Better World (B3W) liderada por Estados Unidos, los cuales buscan ofrecer opciones más transparentes y sostenibles a los países que se encuentran en vías de desarrollo.
Pese a las críticas, la BRI también ha tenido la capacidad de fomentar una mayor cooperación cultural y educativa entre los países participantes. A través de un cúmulo intercambios académicos, programas de becas y proyectos culturales, China ha utilizado la iniciativa como una herramienta de «poder blando» para intentar fortalecer sus relaciones internacionales. Este enfoque busca que muchos de los países participantes puedan beneficiarse no solo de inversiones económicas, sino también de oportunidades de aprendizaje e intercambio cultural, promoviendo un entendimiento más profundo entre las naciones y recuperando cierta esencia de la antigua Ruta de la Seda.
En última instancia, la BRI puede llegar a ser vista tanto como una oportunidad como un desafío para el mundo globalizado del siglo XXI. Si bien ha reconfigurado el panorama económico y estratégico a nivel global, también ha puesto de relieve la necesidad de encontrar un enfoque equilibrado que considere no solo los beneficios económicos, sino también las implicaciones sociales, políticas y ambientales. Por tanto, el éxito de la iniciativa dependerá, en gran medida, de la capacidad de China y los países participantes para abordar las críticas, gestionar los riesgos y garantizar que la Ruta de la Seda moderna no solo sea una herramienta de crecimiento económico, sino también un motor de desarrollo sostenible y cooperación internacional, sobre todo dentro de un marco donde la llegada al poder de Trump puede hacer temblar los cimientos de todo este ambicioso proyecto.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Cables, E. (2021, 27 de mayo). El camino de seda moderno de China y la maquinaria que lo está construyendo. Eland Cables. https://www.elandcables.com/es/company/news-and-events/china-s-modern-silk-road.
- García, A. V. (2016). La nueva ruta de la seda y el resurgimiento geopolítico de China. Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6019481.
- Global Affairs and Strategic Studies. Facultad de Derecho. (2018, 2 de junio). Global Affairs and Strategic Studies. Universidad de Navarra. https://www.unav.edu/web/global-affairs/detalle/-/blogs/una-nueva-ruta-de-la-seda-para-el-siglo-xxi.
- Mota, R. A. (2019, 14 de noviembre). Claves para entender qué es la Ruta de la Seda del Siglo XXI. La Izquierda Diario – Red Internacional. https://www.izquierdadiario.es/Claves-para-entender-que-es-la-Ruta-de-la-Seda-del-Siglo-XXI.
- Observatorio de Política China (OPCh). (2017, 3 de noviembre). La Ruta de la Seda y el Corredor Mediterráneo. Observatorio de Política China. https://politica-china.org/areas/politica-exterior/la-ruta-de-la-seda-y-el-corredor-mediterraneo.
- Política Exterior. (2022, 28 de marzo). La Ruta de la Seda del siglo XXI. Política Exterior. https://www.politicaexterior.com/articulo/la-ruta-de-la-seda-del-siglo-xxi/.
Jaime González Alba es alumno del máster en Relaciones Internacionales
Este artículo se incluye dentro de la Cátedra Jean Monnet «European Union’s external relations and Spanish Foreign Policy».
